viernes, mayo 29, 2009

Humor para tiempos electorales


La única forma de sobrevivir las últimas semanas de estas campañas para las elecciones intermedias es ingiriendo una buena dosis de humor. Desde las elecciones del 2006 he coleccionando chistes y cuentos. Comparto con ustedes algunas de estas “joyitas” electorales.
Al observar lo que está sucediendo en el terreno político del País, me recuerda este chiste que me envió un radioescucha hace algún tiempo: Un hombre y su esposa están por acostarse. El esposo, parado frente al espejo, se da una mirada y comenta... ¿Sabes querida?, me miro en el espejo y me veo tan viejo... Tengo arrugas en la cara, los pectorales los tengo aguados, las nachas las tengo caídas. Tengo las piernas gordas y los brazos flojísimos... ¡la panza no se diga! ¡Es un asco! Y cada vez tengo menos “power”. Triste, se da entonces vuelta y mirando a su esposa, continúa: Anda, sé buena esposa y dime algo positivo, algo que me haga sentir mejor... La mujer lo observa detenidamente, piensa un momento... y le contesta: Bueno mi amor... no te preocupes... por lo menos la vista la tienes a toda ma…
Parecería que en las últimas semanas reaparecieron sobrevivientes del periodo jurásico decadente, y tuvimos todos la oportunidad de ser testigos de un evento extraordinario: Una sangrienta lucha entre los grandes dinosaurios de la política mexicana: Mickey “Rex” pensó que podía, después de tantos años de retiro, enfrentar a Charles “El Raptor” con acusaciones de corrupción y mal Gobierno, y salir finalmente victorioso. En cuestión de casi de minutos (bueno horas) después de las declaraciones de Mickey de la Madrid, Charles Salinas, aplico su famosa técnica Jiu jitsu político de sumisión o proyecciones, además su mortal llave. Mickey se retractó de sus acusaciones y acabó felicitando (por escrito claro está) a Charles. Para continuar hacer click aquí..

martes, mayo 12, 2009

Winnie the Pooh and the Influenza...

Un pais jurásico...

Un lector me envió el siguiente chiste:
Llega un borrachito a la residencia presidencial de Los Pinos y se encuentra con un sargento del Estado Mayor, a quien le dice: “Apártense, voy a pasar... Yo quiero ser el nuevo presidente de la República Mexicana.”
-¿Queeé? ¿Eres menso? ¿Estás loco? ¿Tienes deficiencias mentales? ¿Tienes excremento en la cabeza? -contesta el sargento incrédulo.
¿Eh? No yo no, qué va. No sabía que pedían tantos requisitos, -responde decepcionado el alcoholizado aspirante presidencial. ¡Hip!