lunes, diciembre 08, 2008

Yo si creo en finales felices...

Historia real............

Una mujer recién divorciada, pasó el primer día
bien triste empacando sus cosas en baúles y
maletas y su mobiliario en grandes cajas. El
segundo día vinieron y recogieron sus pertenencias
y muebles. El tercer día se sentó en el suelo en
el comedor vacío, puso música suave,dos velas, dos
kilos de camarones, un plato de caviar y una botella
de vino blanco frío hasta más no poder.

Cuando terminó de comer, desmontó todas las barras
de las cortinas de cada cuarto, le quitó los tapones
de los extremos y dentro le puso la mitad de los
camarones y un buen poco de caviar y las colocó de
nuevo con sus tapones de los extremos.
Cuando el marido regresó a la casa se mudó con nuevos
muebles y con nueva novia. Todo fue perfecto los primeros
días. Lentamente, la casa empezó a oler. Trataron de todo,
limpiaron, trapearon y airearon toda la casa.

Los ventiladores fueron revisados por si hubiera ratones
muertos y las alfombras fueron lavadas.
En cada esquina se colgaron perfumadores de aire. Se gastaron
cientos de botes de spray de olor.
Hasta pagaron para cambiar todas las caras alfombras de la
casa. Nada funcionó.
Nadie volvió a visitarlos, los trabajadores se negaban a
trabajar en la casa y hasta la sirvienta renunció.
Finalmente, el marido y la novia tuvieron que mudarse ya
desesperados.
Todavía al mes no habían encontrado a quien venderle la
hedionda casa. Inclusive los vendedores se negaban a
responder a sus llamadas. Decidieron gastar muchísimo dinero
comprando una nueva casa. La ex esposa llamó al hombre para
asuntos del divorcio y le preguntó cómo estaba. El le contestó
que bien, que estaba vendiendo la casa pero sin decirle las
verdaderas razones.

Ella lo escuchó con mucha calma y le dijo que ella extrañaba
demasiado la casa y que ella hablaría con los abogados para
arreglar los papeles con tal de que conseguir la casa de
nuevo.

Sabiendo que su ex esposa no tenía la menor idea del mal olor
el aceptó la negociación por una décima parte del precio real
de la casa con tal de que ella firmara ese mismo día.

Ella aceptó y en menos de una hora él le mandó los papeles
para firmarlos.

Una semana más tarde el hombre y su novia se pararon en la
puerta de la vieja casa con una sonrisa en los labios viendo
como empacaban todos sus muebles y los metían en un camión
camino a su nueva casa.......incluyendo las barras de cortina.
ME ENCANTAN LOS FINALES FELICES, A TI NO?

1 comentario:

Falazexy dijo...

Wow, sí final feliz con un empujoncito al karma merecido.